El camino a Praia da Amado fue un poco estresante, con sus senderos sinuosos y terreno escarpado, pero el destino valía la pena. Visitamos a finales de diciembre, y la playa estaba completamente desierta, dándole un ambiente casi místico y virgen.
La playa en sí es impresionante, con una superficie de arena poco profunda y firme perfecta para pasear. Las olas dramáticas y la energía cruda del Atlántico la convierten en un refugio para surfistas, aunque durante nuestra visita, lamentablemente las tiendas de surf y cafeterías estaban cerradas por la temporada.
A pesar de eso, la belleza de los acantilados y la soledad hicieron que el viaje fuera inolvidable. Es un lugar perfecto para amantes de la naturaleza, surfistas (cuando está abierto) o cualquiera que busque tranquilidad lejos de las multitudes.
Nico Santoro
Novato en la playa
La playa es impresionante, pero desafortunadamente, los cielos nublados rayan de su belleza. Hay muchos surfistas que disfrutan de la playa.